dijous, 29 de març de 2012

Esas pequeñas cosas

¡Cómo voy a olvidarlas! La vida, mi vida, está llena de pequeñas cosas que me recuerdan a ellas. No me refiero a las cosas materiales que pueda conservar, ni recuerdos de momentos concretos del embarazo, ni al hecho de que parece que ahora el mundo está lleno de embarazadas y de bebés. Son cosas más pequeñas, más sutiles:

Me levanto por la mañana, He dormido de un tirón. No he tenido que levantarme durante la noche para ir al baño como hacía antes.

Voy a vestirme. He tenido que sacar ropa que no me podía poner y guardar otra que, estando embarazada me gustaba cómo marcaba mi barriguita, pero ahora...

Desayuno. Había dejado el café, ahora ya puedo.

No hace falta pedir ayuda para hacer algunas cosas. Ahora puedo levantar peso.

Me meto en el coche y tengo que cambiar la posición del respaldo, ya no estoy cómoda tan atrás y el cinturón no molesta. ¿A quién le canto las canciones del CD?

La comida. Ya puedo comer gambas y pollo. No me apetece mucho comer, pero ya no me dan asco.

Ahora no siempre necesito siesta, antes era impensable no dormir a mediodía.

Nada huele tanto, ni tan mal o tan bien, como olía antes.

En el bar ya puedo volver a tomar cerveza, vino, colas... Y algún que otro cigarrito (en la terraza, claro)

He tenido que guardar algunos libros que ahora no tienen sentido y antes consultaba en todo momento.

Ya no acaricio mi barriga, aunque el reflejo de hacerlo aún me viene de vez en cuando.

Ya no le digo a mi pareja "tu hija tiene hambre" cuando llega la hora de cenar.

Vuelvo a dormir bocabajo. No necesito el cojín de lactancia para poder estar cómoda de lado.

Irán apareciendo más cositas, seguro. Con estos cambios en el día a día ¿cómo voy a olvidarlas? 

dimarts, 27 de març de 2012

El porqué de los recuerdos

Seguro que alguien se lo ha planteado alguna vez: ¿Por qué necesito recordar tanto a mis hijas?

Pongo el ejemplo de mi abuela. Hace ya años que nos dejó. Al principio, después de su partida, hablábamos mucho de ella con la familia, recordando momentos que vivimos juntos. Llorábamos y sonreíamos recordando situaciones pasadas. Aún hoy, en alguna comida o reunión familiar, recordamos algunas anécdotas. Aunque nos emocionemos pensando en ella, no nos hace venirnos abajo, al contrario, nos hace sentirnos más unidos, incluso reímos a carcajadas con las ocurrencias que tenía.

Pero con mis hijas es diferente. Nadie las ha conocido, no sabemos cómo era su carácter, qué les haría sonreír, qué les haría llorar... He sido yo quién ha vivido más momentos con ellas, mientras estaban en mi vientre. Por ello necesito acumular recuerdos suyos y compartirlos con los demás: los movimientos, las ecografías, una canción, las cositas que guardaba para ellas, aquel regalito que le compró tal persona... Porque necesito algo a lo que aferrarme, algo por lo que llorar, pero también algo por lo que reír con el tiempo. Es mucho mejor si estoy acompañada por personas que también las quieren.

Si a todo el mundo le parece "normal" (¡que palabra más fea!) que siga hablando de mi abuela, ¿por qué tengo que olvidar a mis hijas?

Recordar a mis niñas, como pasa con mi abuela, no significa que no quiera salir de la espiral del sufrimiento. Simplemente es una manera de rendirles homenaje, de decirles os he querido y os sigo queriendo, me acuerdo de vosotras y os echo de menos, pero sigo con mi vida.

Els batecs del cor

Confitets,

Avui he recordat una altra coseta que m'ha encantat: la primera vegada que vaig sentir bategar el vostre coret. 

A tu, floreta meva, la primera, et vaig sentir dia 19 de juny. Estava gairebé de 9 setmanes i vaig anar a urgències per unes pèrdues. És tan impressionant la sensació de crear vida! Em vaig emocionar molt. Em sap molt de greu que el teu papà no l'hagués pogut sentir...

A tu, petitona, et vàrem sentir dia 8 de febrer. Aquesta vegada el papà m'acompanyava. Ja estava de 16 setmanes i érem a la consulta de la comare. Ja t'havíem vist a l'ecografia anterior, però no t'havíem pogut sentir. És el que més m'agrada, no puc explicar la sensació... El teu papà va quedar impressionat i deia: "!esto parece un tren!". Ens va fer riure molt. Érem feliços, no sabíem que t'hauríem de dir adéu tan aviat...

Sindrieta i bombonet (així us anomenava la tieta), tots aquests records m'omplen el cor. No els oblidaré mai, no us oblidaré mai 

dilluns, 26 de març de 2012

Cuestión de suerte

No ha sido un paso atrás, pero la situación me ha hecho revivir momentos duros. Hoy he tenido que ir a justificar mi baja laboral a la mutua. Pasadas dos semanas, ¿por qué sigo sin trabajar? He intentado tomármelo con más o menos humor, pensando que era un trámite más que tenía que hacer y que, me atendieran cómo me atendieran, al final aprendería algo nuevo. Pero en el fondo me sentía como si fuera a mendigar unos días más.

¿Qué he aprendido? Pues que parece mentira que vivamos en la era de las nuevas tecnologías. He tenido que ir a explicarle a una mujer (médico), que no conocía de nada, lo que me ha pasado. La suerte que he tenido es que ha sido empática e incluso ha hecho algún comentario amable: "¡qué feo tener qué elegir!". Yo me pregunto: ¿Era necesario tener que ir personalmente a ver a esa buena mujer y explicarle lo ocurrido? ¿No podría mi médico de cabecera hacerle un informe que explicara mi situación y mandárselo vía correo electrónico, fax, whatsapp o lo-que-le-de-la-gana? ¿No es suficiente el dolor que nos causa la pérdida en sí, como para tener que ir explicándolo a personas extrañas? 

Esta es la parte en la que las familias nos encontramos abandonadas. Nos atienden durante el tiempo que permanecemos en el hospital, pero ¿qué pasa una vez salimos de allí? Nada. En el proceso más duro nadie nos ayuda.

Al final tengo que sentirme afortunada. Tengo un entorno familiar y de amistades que es el pilar de mi recuperación. He recibido apoyo y comprensión por parte de mi entorno laboral. He tenido la suerte de que mi médico de cabecera es una mujer sensible, que mira más allá de mi salud física, que me escucha y tiene en cuenta mis decisiones. Pero esto no debería ser así, no tendría que depender de la suerte. Alguien (profesional) tendría que velar para que todos los padres y madres tuviéramos el apoyo necesario en nuestro duelo, en todos los aspectos.

dissabte, 24 de març de 2012

Después de la tormenta...

...siempre llega la calma. Y llega

No sé si será el tiempo. No sé si será el proceso en si mismo. Para mi ha sido poder hablar de todo abiertamente. Poder hablar con personas muy importantes para mí, con personas que me quieren de verdad. Hablar sin tabúes, hablar sin medir las palabras, hablar sin ser juzgada, hablar y ser escuchada con los oídos y el corazón. 

Y llorar. Llorar sintiéndome acogida, acompañada, entendida, con caricias en las manos. He aprendido a llorar en público sin preocuparme de nada más que mi dolor y la persona que tenía delante.

Y escuchar. Escuchar que lo sienten, que lo comprenden, que me quieren, que les duele, que las recuerdan, que están ahí y ahí seguirán, incondicionalmente.

Mis niñas no vivirán, no crecerán, pero la vida sigue. Me lo enseñó, sin querer, una pequeñina a la que quiero mucho: observar cómo crece, cómo cambia, cómo aprende, cómo vive... Yo. como hace ella, tengo que seguir, cambiando, aprendiendo, creciendo, viviendo y, también, (¿por qué no?) recordando.

Sé que ésto no acaba aquí, que quedan algunos pasos atrás, pero he dado uno muy grande hacia adelante.

dijous, 22 de març de 2012

Records

Fillones,
He anat a la mar i vos he sentit aprop. Dins la ràbia del dia he pogut trobar una estoneta de pau i recordar-vos, sempre recordant-vos.. 

Petitona meva,
Estic tan contenta d'haver-te pogut veure. Eres tan guapa! Tan petita, però tan perfecta. Ara duríem 22 setmanes juntes. Ja començaria a notar millor els teus moviments. No et vares deixar notar gaire, la teva germana es feia veure més que tu. Eren papallones dins la panxa. Això si, passaves molt de temps col·locada a un lloc del meu ventre que, si he de dir la veritat, no em feia estar molt còmoda, pero feia que sempre t'hagués de tenir present.

Heu estat tan diferents... Record la primera ecografia de la teva germana. No hi havia manera de mesurar-la, de tant com es movia. En canvi tu sempre has estat més tranquil·leta i et vàrem poder veure molt bé. Vares aixecar un bracet, com si saludassis.

A poc a poc, entre la ràbia i la pena, em vénen al cap moments que hem viscut juntes. No sabia que, a la llarga, m'agradaria recordar-ho. 

Si pogués tornar enrera faria les coses tan diferents... Disfrutaria més del temps que heu estat dins jo, els faria més conscients. M'ilusionaria més i guardaria "tresors" dels moments que hem estat juntes. Pensava que era millor no fer-me il·lusions per si no anava bé, que ja hi seria a temps, que en néixer ja faria... No sabia que precisament tots aquests records serien els que m'ajudarien a estar millor.

Vos enyor, vos estim.

El paso atrás

Ha llegado el paso atrás. He llorado de pena porque mis niñas no están conmigo. He llorado de rabia porque es injusto, porque yo las quería conmigo. Me culpo, busco qué he podido hacer mal y no hay respuesta. Seguramente porque no he hecho nada malo, simplemente ha pasado. Es tan grande la impotencia...

No merecía que me pasara esto. No me entendáis mal, nadie lo merece, pero yo tampoco. Me enfado con el mundo y me pregunto ¿por qué a mi?". Hay muchas mujeres en el mundo que tienen embarazos no deseados, que llegan a interrumpirlos. ¿Por qué no les pasa a ellas? No me gusta pensar así, pero la rabia me puede.

Después de la tormenta, ¿llegará la calma? Eso espero

dimecres, 21 de març de 2012

Somnis de carabasses

Petitones meves,

Avui tenia ganes de sentir-vos aprop i he estat cercant entre les coses que preparava per a vosaltres. Aquí vos deix unes carabasses que feia mesos que anava assecant, inclús abans de saber que havíeu arribat. Imaginava que estarien dins la vostra panera de tresors, com les agafaríeu, remenant-les per fer renou, les vos posaríeu dins la boca, xuclant, explorant, descobrint, aprenent...


Ara ja no ho podreu fer. Esper que qualcú, qualque dia...

Avui vos enyor, més que mai.

Mamà.

Reconocerse en los ojos de los demás

Hay días en los que no me reconozco. No sé cómo explicarlo. Cuando leo o escucho historias de mujeres que han perdido a su bebé pienso "¡qué duro!", y me sorprende darme cuenta que yo soy una de ellas, por partida doble. Después hablan de lo que sienten, de sus pensamientos, de sus miedos, de su dolor... y me veo reflejada. Entiendo lo que expresan porque lo he vivido y lo estoy viviendo, pero a veces parece como si no me hubiera pasado a mí. A veces lo veo lejano, aunque sólo hayan pasado dos semanas.

Me da miedo estar aún en la etapa de negación. No quiero levantarme un día, darme cuenta que todo ha sido real y derrumbarme. Sé que el duelo lleva su tiempo y que cada persona pasa por su propio proceso. Sé que  la superación de la pérdida supone dos pasos adelante y uno atrás. Será que llevo unos días con pasos adelante y ahora me cuesta retroceder. Será que llevo unos días sin llorar y veo que llega el momento de hacerlo.

Hoy he tenido una llamada telefónica. Curiosamente aún hay gente que no ha sabido de mis embarazos y de mis pérdidas. Al saber que estoy de baja, ha preguntado y le he explicado la situación. Será que llevo unos días fuerte, porque he estado optimista y le "he quitado hierro al asunto". He obviado mi pérdida anterior. He pensado, ¿para qué?. Ya se sentía bastante mal y me hubiera sentido incómoda. A pesar de que ha sido respetuoso, que no ha dicho las típicas frases que odio y que se notaba que lo sentía de verdad, no me gustaba la imagen que él proyectaba de mí en ese momento. No me gusta dar pena. No quiero ser la pobrecita que ha perdido dos bebés en dos embarazos algo avanzados. Pero lo soy.

Pero al final me he sentido mal. No decirle que había perdido otra niña hace medio año ha sido como si la hubiera negado. No es sólo por la llamada de hoy, creo que hoy he hecho bien, pero me hace pensar en el futuro. ¿Qué pasará cuando alguien me pregunte "tienes hijos"? Me molesta tener que esconder que he tenido dos niñas, siento que las estoy desmereciendo. Me gustaría decirles: "tengo dos hijas pero, por desgracia, no están conmigo". Pero también me molesta tener que dar explicaciones, tener que ver las caras transformadas, sentirme incómoda, escuchar frases triviales de ánimo que duelen más, y ver en sus ojos que les doy lástima.

Lo mismo pasa con los que tengo más cerca que conocen la situación. Evitan decir cualquier palabra relacionada con embarazo, bebés, aborto... Ves cómo buscan otra manera de decirlo que no me haga pensar en lo ocurrido. Agradezco que quieran que esté bien, pero la imagen que proyectan es de: "pobrecita, ¿cómo lo digo para que no se sienta mal?" A mi me gustaría decirles que se comportaran normalmente, que de todas maneras me acuerdo de mis hijas en todo momento.

Sé que con el tiempo pasará. Mi entorno se irá normalizando, aprenderé a escuchar preguntas inoportunas y tendré respuestas diferentes dependiendo de la situación, del momento y de la persona. No me sentiré culpable por ninguna de esas respuestas, no me importará la imagen que tengan los demás de mi y de mi historia. Pero, mientras llega el momento, es todo muy duro. Y lo peor es que no me queda más remedio que pasarlo para avanzar.

Abrir una ventana a la esperanza

El otro día pedí dos libros que me han recomendado desde SUA: La cuna vacía y Las voces olvidadas. Estoy deseando que lleguen. Me imagino que me ayudaran, pero que también recordaran situaciones dolorosas, presentes y pasadas, recordadas y olvidadas, y harán aflorar muchos sentimientos en mi. Ya os contaré...

Realmente escribo porque por primera vez he dado paso a la esperanza. Me explico. Los libros los compré en una página web. Al hacer la compra me dijeron que, gastando 2 euros más, los gastos de envío salían gratis. Así que estuve mirando otros libros. En medio de la apatía que me caracteriza en estos días, no tenía muy claro qué elegir. Me sorprendí a mi misma comprando Un regalo para toda la vida: Guía práctica de la lactancia materna de Carlos González.

Es curioso. No pienso en un próximo embarazo a corto plazo. Primero están los resultados, las pruebas médicas, las segundas opiniones, recuperarme física y mentalmente... Lo bonito es que en medio de "todo lo malo" ha aparecido la ilusión. He comprado un libro porque creo que algún día lo podré utilizar. Abro una ventana a la esperanza, pero no cierro la puerta del recuerdo.

Besitos a mis niñas

dimarts, 20 de març de 2012

El dolor que cura las heridas

Una amiga de SUA ha hecho una pregunta que yo también me planteo: ¿No será que nos estamos retroalimentando nosotras mismas en nuestro dolor y esto no nos deja avanzar? Seguro que muchos y muchas también lo pensáis. Es lógico. ¿No sería más fácil hacer "borrón y cuenta nueva"?

No tengo la repuesta.

Tranquil@s. No estoy mal de la cabeza, no me he vuelto loca. Soy consciente de que mis hijas nunca han estado vivas, más allá de mi útero. Sé que no volverán. Incluso, por mis creencias (o no creencias), sé que no pueden leer lo que les escribo. Pero lo hago para mi, porque recordarlas me ayuda a estar mejor. 

No puedo hacer cómo si nunca hubieran existido, como si nada hubiera pasado, porque sería más desesperante aún, más doloroso. No me estoy regocijando en el dolor, al contrario, recordarlas me da paz. Un papá de SUA dice una frase que me encanta: "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional". Convivo con el dolor, pero no con el sufrimiento. Aunque cada vez que hablo mis dos florecitas se me caigan unas lágrimas, son para curar la herida.

Horabaixa post el sol

Floretes estimades,
Un regalet més, també musical: la cançó que m'hagués agradat cantar-vos a l'hora d'anar a dormir.

Horabaixa post el sol
plorinyava l'infantó; 
no ploreu, angelet, no,
que ta mareta no ho vol;
no ploreu, angelet, no,
que ta mareta no ho vol.

No-ni-no, no-ni-no,
una engronsadeta pel meu petitó 
No-ni-no, no-ni-no,
una engronsadeta pel meu petitó 


No-ni, no-ni-no,
no-ni, no-ni-no




La música té tant a veure amb vosaltres, petitones meves.

dilluns, 19 de març de 2012

Els infants que viuen dins el cor

Floretes meves, 

Un regalet més per a vosaltres. L'he agafat del grup de facebook de SUA i està dedicat a totes i tots els infants que no heu tengut l'oportunitat de viure, però que sempre estareu en el cor dels vostres pares i mares.



Sempre us recordaré

Jo vos esperava...

Estimades,
M'han descobert aquesta cançó d'Alejandra Guzmán. Deix escrit aquí un trosset que em recorda el temps que vàrem estar juntes.

Yo te esperaba 
y veía mi cuerpo crecer 
mientras buscaba 
el nombre que te di 
en el espejo 
fui la luna llena y de perfil 
contigo dentro, jamás fui tan feliz.

Moría por sentir 
tus piernecitas frágiles 
pateando la oscuridad 
de mi vientre maduro.

Soñar no cuesta, no 
y con los ojos húmedos 
te veía tan alto, es más 
en la cima del mundo.

Yo te esperaba 
imaginando a ciegas el color 
de tu mirada y el timbre de tu voz.

Muerta de miedo 
le rogaba al cielo que te deje 
llegar lejos, mucho más que yo.

Vos estim, petites

Conviviendo con el humor y los recuerdos

Me sorprende verme reír. No me molesta y sé que es necesario, que debo permitírmelo y debo hacerlo. Pero aún así me sorprende. Me río a gusto, no es forzado, es sincero pero raro (¿me ha salido un pareado?).

Por una parte está bien saber que conservo mi sentido del humor (algo especial ¿por qué no decirlo?). No os equivoquéis, no estoy mal. Creo que estoy llevando un buen proceso en el duelo. Aunque eso no evita que la alegría no sea la emoción predominante en mi vida éstas últimas semanas. Están el miedo, la tristeza, la apatía, el enfado, el dolor, la calma, la melancolía, la añoranza, el amor, el optimismo, la paz... pero no la alegría. Más que la alegría diría el buen humor.

Por otro lado, me molesta sobremanera que la gente piense que todo ya ha pasado porque me vean reír. Ves cómo se relajan y mi presencia se les hace menos dura. Pero en medio de esas risas nombro a mis hijas y las caras cambian. Las miradas se van hacia abajo o hacia otro lado. El silencio. Cambian de tema a la primera oportunidad.

Sé que también es difícil estar en su situación, me hago cargo. No saber qué decir, no saber qué hacer... En el fondo quieren ayudarme a estar mejor, pero no saben cómo. No saben que lo único que necesito es ver que están ahí, que me escuchan, que necesito recordar a mis hijas y saber que los demás también las recuerdan, que sienten que no estén con nosotros, que se emocionen delante de mi, que no me importa llorar delante ellos, que llorar me ayuda a superar la pérdida. Me molesta que quieran tenerme entretenida para que no piense en todo lo ocurrido, porque lo que no saben es que afrontándolo me ayudan a superarlo mejor.

Voy aprendiendo a estar callada, a dejar los recuerdos de mis hijas para mi. Así la situación no se hace tan incómoda. Intento pasarlo lo mejor posible y escribir después mis pensamientos.

A veces también lo hago porque me siento juzgada. ¿Cuánto tiempo se me permite estar triste? ¿Cuánto tiempo se me permite recordar? Respondería "el que a mi me dé la gana", pero no creo que realmente sea así.

Otras veces soy yo la que no me lo permito, para no preocupar a los que tengo más cerca, para no hacerles pasar por la angustia de no saber qué decir ni qué hacer. A veces pienso si me estaré aislando demasiado...

Sé que aunque ahora esté así, no va a ser para siempre. Algún día aprenderé a vivir con este dolor. Algún día la alegría y el buen humor serán predominantes en mi vida. No me extrañaré al reírme, no me sentiré rara. Pero también sé que nunca me voy a olvidar de mis niñas.

Las hijas que te cambian la vida

La paciencia no es una de mis virtudes. Recuerdo que de pequeña no podía ni dormir esperando a que llegara el día que tanto esperaba (una fiesta, una excursión, un viaje...) De mayor también me pasa. Cuando hay una fecha especial mi mundo se centra en el día esperado.

Ahora mi día es el 2 de abril. El día de los resultados, de las respuestas, de las decisiones...

Estoy intentando aprender a no ser tan impaciente. Intentando marcarme otras metas, más pequeñas, diarias. Pero es tan difícil...

Mi mundo se ha centrado en mis niñas, en este blog, en el foro de SUA, en seguir consiguiendo más y más firmas. Siento que estoy dejando de lado toda una parte de mi vida también importante, pero ¡me cuesta tanto concentrarme en otras cosas!

Cuando dicen que un hijo te cambia la vida, ¡es tan cierto! No están conmigo, pero me han cambiado. Me están cambiando. Esto me hace sentir una especie de miedo, de vértigo... 

diumenge, 18 de març de 2012

08/11/11 o una intuició

Per a la meva segona floreta, abans de saber que ja eres aquí (intuició?), vaig deixar anar els meus pensaments:

Dimarts, 8 de novembre de 2011

No sé a qui escric. Ni tan sols sé si comences a existir. Tant de bo!
Em fa cosa sentir il·lusió. Tenc por. Estic contenta. Són mescles de sensacions. 
M'agrada pensar que potser existeixes dins jo, però no vull creure que sigui així. 
No vull ser impacient perquè sé que arribaràs. Però no ho puc evitar.
Imaginar-te...
Qualque dia arribaràs? Se'm fa estrany pensar-ho. Em fa tantes ganes!
El meu cos canvia realment o és la meva imaginació?
Són les ganes? La impaciència?
Vaig ser mare un moment i ara ja no. És tan extrany...
T'enyor i no et conec. Ni tan sols ets.
El mar em recorda a tu. No és un tu personal, és una idea de tu. 
Potser ni t'agradi l'aigua.
Potser em recorda a mi.

Cuando dolor no es igual a tiempo

Alguien me ha dicho hoy que si de todas maneras tenía que haber perdido a mis hijas, hubiera sido mejor en el primer trimestre del embarazo. Y, por esta regla, mejor en el segundo que en el tercero. No estoy de acuerdo. Lo he comentado en algún tema anterior: el dolor de los padres y madres no es directamente proporcional a la semana de gestación en la que perdieran a su bebé.

Una pérdida es siempre una pérdida. Con nuestros hij@s se van también nuestras ilusiones. Puede que socialmente nos hayan preparado para el "durante los tres primeros meses es normal", pero nunca piensas que te pueda tocar a ti. Mucha gente (que no lo ha pasado, claro) no le da demasiada importancia a las pérdidas durante los primeros meses de embarazo. Incluso hay una ley no escrita que dice que mejor no hacer público el embarazo hasta la eco de las 12 semanas, por si acaso. ¿Sabéis para que sirve esta ley? Para que muchos padres y madres tengan que pasar un duelo en silencio, ya que, como nadie lo sabía, sienten que no tienen derecho a estar tristes.

Si la pérdida es durante el segundo trimestre nos permiten estar algo más tristes. En mi caso, al ser de repetición, puedo estarlo algún tiempo más (¡gracias! irónicas, claro). El feto, que así lo llaman, no tenía edad de sobrevivir, y cómo soy joven, tengo tiempo, ya vendrán más y un largo etc. no puedo mostrar mi enfado, rabia, frustración, desilusión, miedo, tristeza,... durante demasiado tiempo. Que al final es que soy masoca y me gusta revolcarme en la... pena (no es el lugar para soltar tacos).

No puedo hablar de las pérdidas en el tercer trimestre, ni poco después de nacer. No lo he vivido. Es cierto que el embarazo debe de ser mucho más real, notas los movimientos, es la cuenta atrás. Es mucho más inesperado. Se ha hablado algunas veces en SUA, de cómo nadie está preparado para pérdidas tan avanzadas, pero que existen, y que de alguna manera deberíamos ser conscientes de ello sin tener que pasar un embarazo angustioso.

Me estoy yendo por las ramas...

La conclusión de todo este rollo anterior, es que el dolor no puede medirse únicamente por la semana de gestación en la que nos dejaron nuestros hij@s. El trato recibido por los y las profesionales en el proceso, el puerperio, la propia manera de ser y la propia experiencia, el apoyo de los familiares, la comprensión del entorno, etc. pueden hacer que la experiencia sea más o menos traumática. Y así ayudar o entorpecer el proceso del duelo.

Hoy me he quedado a gusto, ¿eh? 

Lo que aprendemos de l@s hij@s

Trabajar con niños y niñas es lo que tiene: si te fijas bien te das cuenta de todo lo que te enseñan diariamente. Hace ya años que lo descubrí. Lo que no me podía imaginar es que l@s pequeñ@s que no han podido vivir también me enseñaran tantas cosas.

Soy madre, si señor, si señora. Me ha costado bastante tiempo aceptarlo y asumirlo. Ha sido una lucha entre razón y corazón. No les he dado el pecho, no las he acunado, no me he desvelado por las noches con su llanto... Pero las he querido y, aunque sólo haya sido dentro de mi, han vivido. Los cambios hormonales, las náuseas, la acidez, los dolores musculares, los movimientos que notaba dentro de mi, el vientre que crecía, las contracciones, el parto, la imagen de un cuerpecito pequeño pero totalmente formado,... Todo esto no se puede quedar sólo en la palabra aborto. No sé que es criar a un hijo, pero si sé que es quererlo y perderlo.

No pretendo crear un debate sobre a partir de qué momento se puede considerar vida o no. Diría que ha sido mi experiencia, pero me gusta pensar que son mis hijas las que me han enseñado a respetar las creencias de los demás. "No juzgues a nadie sin antes ponerte en su piel". Así que, respetad también las mías. Para mí, he tenido dos hijas a las que, desgraciadamente, no he podido criar, pero las quiero, las echo de menos y necesito recordarlas. Y éste es mi lugar para hacerlo.

Mar, el poder del mar

Floreta estimada, 
Cada dia em sorprenc trobant records teus que em pensava que no tenia. Aquesta cançó em posa de bon humor. Tenc el record d'escoltar-la dins el cotxe, pujant a Valldemossa, i cantar-la per a tu. Començava a notar com et movies..
No recordava el títol: Mar, el poder del mar. Què curiós! El mar on descanses amb la teva germana... M'encanten les coincidències, perquè potser no sempre ho són.


Frases geniales o cuando el silencio es la mejor respuesta

Sé que nadie lo hace por dañarme, pero muchas veces el silencio sería la mejor respuesta. Estoy aprendiendo a tomármelo con el humor que me caracteriza. Así que he decidido hacer un ránking con las mejores frases que he tenido que escuchar en estos meses:

  1. Eres joven. ¡Qué curioso! Antes de los 30, que no quería tener hijos, "se me iba a pasar el arroz". Tres años después me he vuelto joven para tener hijos. Pensaba que con los años envejecías...
  2. Tendrás tiempo de tener hijos. Si yo hijos ya he tenido, he tenido dos hijas, aunque no estén conmigo.
  3. Será que no era el momento. No era el momento ¿para qué?, ¿para quién? A mi me parecía muy buen momento.
  4. No convenía. Más de lo mismo, ¿a quién no le convenía? Y, ¿por qué? ¡Que me lo explique!
  5. A la tercera va la vencida. ¿Me lo firmas? ¿Esto quién lo dice, la ley de Murphy? Me hubiera gustado más que hubiera sido a la primera.
  6. La próxima será un chico e irá bien. ¡Dime también los números de la primitiva! Y gracias por desmerecer a mis niñas.
  7. Mejor ahora que más adelante. El dolor de los padres y las madres no es directamente proporcional a las semanas de gestación en la que perdieron a su bebé.
  8. Hay cosas peores. Y mejores también. ¡Me pido las mejores!
Seguro que alguna vez, y más de una, habré pronunciado alguna de estas frases. Desde aquí me disculpo si he ofendido a alguien. Es lo que tiene pasar por momentos difíciles, que te hacen aprender.

Besadetes a les floretes

A tu, la primera

A tu, floreta meva, la primera.
Mai tornaré a sentir aquella emoció de quan vaig saber que havies arribat. Mai em tornaré a sentir així. Mescla d'incredulitat i d'alegria, d'il·lusió i de por. Era 19 de maig, d'aquí poc farà un any. És un tòpic però, com passa el temps!
Mai tornaré a tenir aquella inocència. Amb tu va arribar i amb tu se'n va anar.

Pensava que ja no tenia cap record teu. Amb la ràbia els vaig tirar o els vaig deixar anar. Però ara, en la distància que dóna el temps, sóc conscient de que em queden moltes coses que em recorden a tu: frases que vàrem escriure el teu papà i jo i que he anat recuperant, aquell vestit negre que no em vaig voler posar per les noces del meu cosí, els calcetinets que et va comprar la padrina, les cançons que et cantava en els viatges en cotxe...

Avui et deix de regal la cançó que em despertava cada dematí en el mòbil del teu papà. Encara no sóc capaç d'escoltarla, però qualque dia ho faré.


Bona nit, floretes meves.

dissabte, 17 de març de 2012

¿Y por qué yo...?

"¿Y por qué yo...?" es la frase que más me viene a la cabeza esta última semana. Es también la razón de este blog.

De mis amigas de SUA he aprendido muchas cosas. Han contestado a muchos "y por qué yo". Y me han animado, sin saberlo, en el "y por qué yo no escribo también lo que siento?".

Este es mi lugar para encontrarme con mis dos florecitas. De momento es sólo para las tres. Si podéis leerlo es que finalmente me he animado a compartirlo. Ya veremos...

Por si acaso este será un blog bilingüe y así todas las fantásticas mamás de SUA lo podréis entender.

Vos estim, floretes meves. Vos enyor.

Les meves floretes


Descansen a la mar... i al meu cor